Síntomas de alerta
- Dolor articular persistente o recurrente
- Rigidez al despertar que tarda en mejorar
- Inflamación, calor o enrojecimiento en las articulaciones
- Fatiga intensa, fiebre o malestar sin causa clara
- Limitación para caminar, trabajar o realizar actividades cotidianas
- Cambios de color en los dedos o resequedad marcada en ojos y boca



